Final Fantasy XV- El road trip más épico de los videojuegos

Jugar a Final Fantasy XV me ha traído viejos recuerdos. ¿Os acordáis cuando aprobasteis el carnet de conducir sin apenas barba? Hablo de esos primeros paseos en coche con los colegas en los que no importaba llegar al destino, si no disfrutar del viaje. Necesitábamos muy poco para pasar un buen rato. Y es que FFXV empieza siendo eso: un road trip con amigos por un mundo abierto que nos transmite una fresca sensación de libertad. El motivo oficial del viaje es pedirle la mano a la princesa Lunafreya, pero para los protagonistas parece ser más bien una simple excusa para irse juntos de marcha. Noctis inicia la aventura con una actitud indiferente y su mayor preocupación es pasarlo bien. Sin embargo este ambiente festivo va desapareciendo con cada golpe de guión, dejando paso a una historia que va tomando toques cada vez más dramáticos. Es un viaje en el que los personajes aprenderán qué significa hacerse adultos. Sobre la trama sólo añadiré que si no queréis perderos debéis ver la película antes de jugar ffxv.

Cuando aún no habían estrenado el juego y veía las imágenes de los protagonistas guardaba un poco de recelo en mi interior. El cliché del coche descapotable cargado con un grupo de jóvenes vestidos con ropas extravagantes no era mucho de mi estilo. Pero desde el primer capítulo nos damos cuenta de que estábamos equivocados, estos cuatro personajes funcionan perfectamente como grupo y los lazos de amistad que los unen son el punto más fuerte de esta entrega. El grupo evoluciona continuamente, hay enfados y reconciliaciones, momentos felices y momentos dramáticos, acampadas alrededor de una hoguera, muchos selfies, largos paseos en coche juntos, etc. El grupo se siente vivo y cercano. Noctis y sus tres acompañantes son la constante a la que nos agarramos en cualquier situación, son el hilo conductor de esta historia.

El sistema de combate apuesta por la espectacularidad

Tenía mis dudas con este nuevo sistema de combate pero tengo que reconocer que me ha convencido, los combates son pura adrenalina. En un principio pueden resultar algo confusos ya que además de los cuatro protagonistas suelen haber numerosos enemigos, por lo que los enfrentamientos más bien parecen batallas campales. Pero no os preocupéis, después de pasar un periodo de adaptación encontrareis una cierta lógica dentro de esta anarquía. No es el sistema de combate más profundo de la saga pero sí el más espectacular. Lo único que realmente me ha molestado es que utilizar magias prácticamente es sinónimo de provocar fuego amigo y a veces recibimos más daño por nuestros propios hechizos que a causa del enemigo.

Final Fantasy XV es un action RPG que quiere tocar muchos palos. Es como si a lo largo de estos diez años de desarrollo se les hubieran ocurrido un montón de buenas ideas para el proyecto, pero acoplarlas todas en una misma trama es prácticamente misión imposible y se nota que algunas están metidas con calzador. Podemos tener la sensación de que algunos capítulos desentonan o están mal conectados entre sí pero tampoco nos importa, sabemos que mientras el grupo este unido superaremos todo lo que nos echen y los combates nunca dejan de ser divertidos. Por todos estos motivos unas veces lo amaremos y otras podemos odiarlo, pero ffxv nunca nos dejará fríos.

 

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