Batman: Arkham Asylum- La demencia del Joker

Tarde o temprano nos damos cuenta de que no podemos ir por la vida diciendo y haciendo lo que en realidad pensamos y sentimos. Si lo hiciéramos, la vida sería un asilo de lunáticos. Los dementes son esas pobres almas que han perdido su comunicación interna, por lo que se permiten a sí mismos decir y hacer exactamente lo que están pensando en cada momento y, por eso mismo, sabemos que están locos.

Gracias a la segunda película de la trilogía dirigida por Christofer Nolan el Joker se convirtió en uno de mis antagonistas preferidos y Arkham Asylum me ha ofrecido la oportunidad de reencontrarme con aquel demente que me fascinó en el cine. En esta aventura el Jóker se adueña del manicomio Asylum y durante muchos momentos de la partida nos habla a través de los altavoces instalados en los edificios. Mofas, insultos, halagos, amenazas, chistes malos, delirios…podemos escuchar cualquier cosa, su mente no tiene ningún filtro. Una de sus grandes virtudes siempre ha sido su capacidad para reclutar a otras mentes retorcidas, por lo que encontraremos al Joker bien acompañado por viejos conocidos de la serie como Bane, el Espantapájaros, Harley Quinn o Hiedra Venenosa. Todos muy bien caracterizados y haciendo gala de su reputación.

Arkham Asylum se aproxima al universo de Batman de una manera más desenfadada que las películas, pero sin perder su tono adulto.

Nuestro protagonista tiene un sistema de combate adictivo con combos, contraataques, remates, ataques por sorpresa desde zonas elevadas, batarangs, etc. Se nos dilatarán las pupilas cada vez que divisemos grupos enemigos para machacar.

Por último hay que destacar que no se trata de un videojuego lineal, ya que podemos movernos libremente por las instalaciones del manicomio. Podemos explorar el mapa resolviendo algunas tareas secundarias o centrarnos en la historia principal que completaremos en una docena de horas.

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